Al mirarse al espejo, muchas personas se sorprenden al notar dos pequeñas hendiduras simétricas en la parte baja de la espalda, justo por encima de los glúteos. Estas marcas suelen despertar curiosidad, preguntas sobre su origen y numerosos mitos relacionados con estética, salud o incluso rasgos de personalidad. Sin embargo, hay una explicación anatómica sencilla y clara para este rasgo corporal, que no implica necesariamente nada fuera de lo normal.
Lo que comúnmente se percibe como “agujeros” en la espalda son en realidad dos ligeras depresiones en la piel, localizadas a cada lado de la columna vertebral en la parte baja de la espalda. Estas hendiduras no son perforaciones ni lesiones, sino variaciones anatómicas superficiales que muchas personas tienen desde el nacimiento o que se hacen visibles con el tiempo.

Anatomía básica: ¿qué son exactamente?
Desde el punto de vista médico y anatómico, estas depresiones reciben el nombre informal de “hoyuelos de Venus” (en mujeres) o “hoyuelos de Apolo” (en hombres). El término formal en anatomía es fossae lumbares laterales, que significa literalmente “pequeñas hendiduras lumbares laterales” en latín.
Mira Esto:¿Por qué un hombre te abraza fuerte contra él? Significados reales y contexto emocionalEstas depresiones están situadas sobre las articulaciones sacroilíacas, que es donde el hueso sacro (la parte inferior de la columna vertebral) se une con los huesos ilíacos de la pelvis. La forma en que la piel, el tejido conectivo y los ligamentos se disponen en esa zona puede generar una leve depresión visible a simple vista.
No se trata de agujeros en sentido literal, ni de espacios huecos dentro del cuerpo, sino simplemente de marcas superficiales en la piel causadas por la estructura anatómica subyacente y la distribución de los tejidos.
¿Por qué solo algunas personas los tienen?
La presencia de estos hoyuelos es principalmente genética. Esto significa que algunas personas nacen con esa configuración anatómica y otras no, de manera similar a la forma de la oreja, la forma de la barbilla o la presencia de hoyuelos en las mejillas.
Mira Esto:Descubre los 10 increíbles beneficios del camote o batata para tu saludNo se generan por ejercicios específicos, ni por posturas corporales, ni por peso corporal. Dicho de otro modo, no aparecen “de repente” por entrenar o por cambios en el cuerpo, sino que son parte de la estructura anatómica con la que se nace.
Lo que sí influye en su visibilidad es la cantidad de grasa corporal en la zona y la tonicidad de los músculos: cuando hay menos grasa y los músculos lumbares están más tonificados, estos hoyuelos tienden a verse con más claridad. Sin embargo, eso no significa que se generen por ejercicio, sino que simplemente son más notorios.
¿Qué tan comunes son?
No todas las personas tienen estos hoyuelos visibles. Su presencia depende de la variación anatómica individual, y aunque no hay cifras exactas universales, son un rasgo frecuente que se observa en poblaciones diversas y en ambos sexos. Muchas personas pueden tenerlos de forma leve o apenas perceptible, mientras que en otros casos pueden verse más pronunciados.
Mira Esto:Cómo aliviar el dolor naturalmente: la bebida de 2 cucharadas que muchos recomiendanEn medicina se reconocen como una variación anatómica habitual y benigna —es decir, no son síntomas de enfermedad ni requieren atención médica si no están asociados con otros signos o síntomas preocupantes.
Diferencia con otros hoyuelos en la espalda
Es importante no confundir los hoyuelos de Venus con otro tipo de depresiones cutáneas que pueden aparecer más abajo o en posición más central, conocidas en medicina como sacral dimples.
Un sacral dimple es una pequeña hendidura que puede aparecer justo encima del pliegue de los glúteos, más cerca del sacro, y se observa con mayor frecuencia en recién nacidos. La mayoría de estos sacral dimples son inofensivos y no requieren tratamiento, aunque en casos raros pueden asociarse con condiciones espinales que merecen evaluación médica si tienen características atípicas (como cabello en la zona, mayor profundidad o coloración inusual).
Mira Esto:El maravilloso magnesio: beneficios reales y una receta saludable para tu día a díaPor el contrario, los hoyuelos de Venus son más laterales y están directamente relacionados con la anatomía de las articulaciones sacroilíacas y no suelen tener ninguna implicación clínica.
Mitos y creencias culturales
A lo largo del tiempo, los hoyuelos de Venus han estado rodeados de mitos, creencias y valoraciones culturales. Algunas personas los asocian con rasgos estéticos deseables o con ideas de atracción física y sensualidad, especialmente porque históricamente se les ha vinculado con la diosa Venus —símbolo de belleza en la mitología romana— lo que explica parte del nombre popular.
También circulan creencias que les atribuyen significados simbólicos, energéticos o incluso espirituales, como representar equilibrio corporal, buen flujo de energía o rasgos de personalidad especial. Estas interpretaciones culturales pueden ser interesantes desde un punto de vista social, pero no cuentan con respaldo científico ni implican características de salud específicas.
Mira Esto:Síndrome de piernas inquietas: causas y tratamientos efectivos¿Tenerlos dice algo sobre salud o función física?
Desde el punto de vista médico moderno, no existe ninguna evidencia confiable de que estos hoyuelos indiquen algo sobre la salud general, la vitalidad, habilidades físicas o predisposición a enfermedades. Su presencia o ausencia no se considera un marcador clínico ni un signo de condición médica.
De hecho, expertos en anatomía consideran que estos hoyuelos son simplemente una variación normal en la forma en que los ligamentos y tejidos están distribuidos alrededor de la articulación sacroilíaca.
En medicina estética, algunas personas pueden decidir realzar esta zona por razones personales o estéticas, pero esto no cambia ninguna función corporal ni indica una mejora de salud.
Cuándo prestar atención: señales de que no son “solo hoyuelos”
Aunque la mayoría de estos casos son benignos, hay situaciones en las que las depresiones o marcas en la espalda deben ser evaluadas por un médico, especialmente si están acompañadas de:
- Dolor persistente o creciente en la espalda baja.
- Cambios en la sensibilidad o movilidad de las piernas.
- Masa visible, enrojecimiento, piel discolorada o secreciones.
- Presencia de hoyuelos muy profundos o asociados a otros signos cutáneos.
En recién nacidos, ciertos tipos de sacral dimples (diferentes a los hoyuelos de Venus) pueden asociarse raramente con condiciones del desarrollo de la columna o médula espinal, motivo por el cual los pediatras a menudo evalúan estas zonas con más detalle en chequeos iniciales.
Si hay cualquier duda razonable sobre la forma o características de estas hendiduras, la recomendación general es conversar con un profesional de la salud para obtener orientación adecuada.
Conclusión
Los “dos agujeros” o hendiduras en la parte baja de la espalda no son agujeros reales ni señales de algo oculto, sino variaciones anatómicas normales y benignas que muchas personas tienen debido a su configuración genética y la forma en que los ligamentos y tejidos se disponen alrededor de la pelvis y sacro.
Aunque han generado curiosidad, mitos y valoraciones culturales relacionadas con estética o sensualidad, no tienen un significado médico especial ni implican automáticamente rasgos de salud o enfermedad.
En definitiva, estos rasgos forman parte de la variabilidad natural del cuerpo humano y son un recordatorio de que cada cuerpo es único en su forma y apariencia, sin que ello indique algo más profundo por sí mismo.
