La técnica ancestral peruana de construcción sostenible empleaba cal junto con extractos de plantas como el nopal y la sábila para elaborar estucos y morteros resistentes. Este conocimiento, transmitido por culturas andinas, demuestra que la biotecnología y la ingeniería ecológica tienen raíces milenarias. La práctica se enfocaba en aprovechar la naturaleza para edificar de manera eficiente y ecológica, y hoy es validada por estudios científicos modernos.

Los ingredientes principales eran cal, jugo de nopal y Aloe Vera, utilizados para proteger, estucar y mejorar las propiedades de los muros. Los beneficios incluían resistencia, durabilidad y sostenibilidad, logrados sin químicos modernos. Investigaciones actuales confirman que estos extractos aumentan la resistencia a la compresión y a la corrosión del concreto, además de reducir la carbonatación.
La ciencia detrás de esta tradición revela cómo los biomateriales vegetales actúan como aditivos naturales, fortaleciendo la matriz del cemento. El resultado es una mezcla más compacta y resistente al tiempo y a ambientes salinos, considerada un “cemento ecológico”. Este conocimiento integra observación de la naturaleza con principios de ingeniería, mostrando la capacidad de las civilizaciones antiguas para dominar química y física en la construcción.
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