Ácaros en la cama: esto es lo que pueden indicar y cómo eliminarlos

Los ácaros del polvo son microorganismos microscópicos que se encuentran en la mayoría de los hogares, especialmente en lugares donde hay telas, polvo acumulado y humedad. Aunque no podemos verlos sin ayuda, pueden afectar tu salud —especialmente si tienes alergias o asma— y provocar síntomas molestos al dormir.

Este artículo explica qué significa su presencia, cómo detectarlos por los síntomas que causan y qué hacer para reducir o eliminarlos de forma práctica y segura.

1. ¿Qué son los ácaros del polvo y por qué aparecen en la cama?

Los ácaros del polvo son unos arácnidos muy pequeños (del orden de los acari) que se alimentan de las células muertas de la piel que todos perdemos cada día. Se establecen especialmente en colchones, almohadas, ropa de cama y zonas donde hay telas o polvo porque encuentran alimento y humedad.

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Aunque no muerden ni perforan la piel, su excremento y partículas corporales pueden desencadenar reacciones alérgicas y respiratorias en personas sensibles.

Condiciones que favorecen su proliferación:

  • Humedad alta en la habitación.
  • Ventilación insuficiente y falta de aire fresco.
  • Ropa de cama que no se lava con frecuencia.
  • Colchones usados por mucho tiempo sin limpieza profunda.

En combinación, estos factores crean un ambiente ideal para que estos diminutos organismos se multipliquen.

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2. ¿Qué puede indicar su presencia en tu cama? (síntomas comunes)

Los ácaros no pican ni invaden la piel, pero los alérgenos que liberan pueden provocar reacciones en personas sensibles.

Síntomas frecuentes asociados a ácaros:

Estornudos al despertar

Congestión o secreción nasal persistente

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Ojos irritados, rojos o llorosos

Tos seca, sensación de pecho cargado

Picazón en la piel o pequeña erupción

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Empeoramiento de asma o rinitis

Estos síntomas suelen mejorar cuando sales de casa o pasas tiempo fuera del dormitorio.

Importante: aunque los ácaros están presentes incluso en casas limpias, un aumento de estos síntomas a diario puede indicar que hay una acumulación excesiva de ácaros en tu cama o dormitorio.

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3. Cómo reducir o eliminar los ácaros de tu cama

Aunque es prácticamente imposible eliminar al 100 % los ácaros del polvo, sí puedes reducir su número y minimizar sus efectos con hábitos sencillos y efectivos.

3.1. Lava la ropa de cama con agua caliente

Lavar sábanas, fundas, cobijas y fundas de almohadas semanalmente en agua caliente (idealmente al menos 60 °C o más) ayuda a eliminar ácaros y sus alérgenos.

Si no puedes lavarlos tan caliente, usa la secadora a alta temperatura (15 min o más) antes de lavar para matar ácaros.

3.2. Ventila el colchón cada día

Al despertar, deja la cama destendida por al menos 30–60 min con la habitación ventilada. Esto ayuda a que la humedad acumulada durante la noche se evapore y dificulte la proliferación de ácaros.

3.3. Usa fundas antiácaros en colchón y almohadas

Colocar fundas especiales con cierre hermético evita que los ácaros entren al colchón o las almohadas y limita su reproducción.

3.4. Exposición al sol y al calor

Siempre que sea posible, coloca las almohadas, edredones o incluso partes del colchón al sol; el calor y la luz solar ayudan a reducir la humedad y a disminuir la población de ácaros.

3.5. Aspira regularmente con filtro HEPA

Aspirar colchones, cabeceras, alfombras y muebles tapizados con una aspiradora equipada con filtro HEPA reduce la cantidad de polvo y ácaros.

Hazlo por lo menos una vez por semana, especialmente si alguien en casa tiene alergias.

3.6. Controla la humedad ambiental

Los ácaros prosperan en ambientes húmedos. Mantener la humedad relativa por debajo del 50 % con ayuda de un deshumidificador o aire acondicionado hace que el ambiente sea menos favorable para ellos.

3.7. Elimina lugares que acumulan polvo

Reducir alfombras, tapices y cortinas gruesas —que acumulan polvo fácilmente— y optar por superficies fáciles de limpiar ayuda a mantener bajos los niveles de alérgenos.

3.8. Limpieza completa y hábitos regulares

  • Dusting húmedo para evitar que el polvo se redisperse en el aire.
  • Ventilar habitaciones diariamente.
  • Reducir peluches o juguetes de tela en dormitorios con alergias.

Estas acciones combinadas reducen significativamente los focos donde los ácaros pueden prosperar.

4. Remedios adicionales y casos especiales

Además de las medidas anteriores, algunos remedios y accesorios pueden ayudar:

Bicarbonato de sodio + aspirado

Espolvorear bicarbonato de sodio sobre el colchón y luego aspirarlo ayuda a eliminar partículas y reduce la humedad superficial.

Aceites esenciales en la limpieza

Añadir unas gotas de aceite de eucalipto o árbol del té (diluido) durante el lavado puede ayudar a complementar la limpieza.

5. Cuándo consultar a un especialista

Si a pesar de estas medidas los síntomas persisten —como congestión, estornudos constantes, picazón severa o empeoramiento del asma— es recomendable ver a un alergólogo o médico de cabecera.

Algunos casos requieren evaluaciones más específicas, pruebas de alergia o tratamientos médicos para manejar la sensibilidad de forma eficaz.

6. Conclusión: higiene y ambiente saludable para dormir mejor

Los ácaros en la cama son muy comunes y pueden indicar humedad excesiva, falta de ventilación y limpieza insuficiente de la ropa de cama.

Aunque no es necesario vivir en un entorno sucio para que aparezcan, mejorar la ventilación, lavar la ropa de cama con regularidad, usar fundas antiácaros, controlar la humedad y aspirar con frecuencia son acciones clave para reducirlos y mejorar la calidad de tu sueño y salud.

Si notas que los síntomas al despertar se repiten o empeoran, no dudes en buscar ayuda médica para evaluar la presencia de alergias u otras condiciones relacionadas.